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Comunicados de Prensa
16 de Febrero del 2009.    


Blog del Foro Económico Mundial de Davos.
(Lesley-Anne Knight.)


Mientras estoy saliendo de Davos, ya están retirando el panel blanco que oculta la doble alambrada de espino de seguridad que rodea el Centro de Congresos. En pocas horas, habrán sido desmantelados el detector de metales y las máquinas de rayos-x, luego todo será empaquetado para ser retirado. El Ejército suizo se habrá ido, desaparecerán los controles de carretera y los ciudadanos de Davos podrán recuperar las calles de su ciudad. No quedará ni rastro del Foro Económico Mundial pero, durante mi largo viaje de regreso al aeropuerto de Zurich, tengo tiempo de reflexionar sobre las repercusiones de la reunión de Davos 2009, en el mundo y en mí misma.

En lo positivo, tengo la impresión que este año hubo un mayor énfasis en los valores, la ética, la moral y la justicia social. Estos aspectos, e incluso la religión, se están abriendo paso en los debates principales sobre la empresa y la economía.

Mi propia contribución este año, en el panel de expertos, fue sobre Valores, visión y liderazgo. Yo creía que el tema no iba a resultar interesante para una amplia audiencia, sobre todo porque era en la última sesión de la jornada, un momento que la mayoría de la gente aprovecha para volver al hotel, ponerse un traje de fiesta o smoking, y participar en las celebraciones de la noche. Por eso, me sorprendió comprobar que la sala estaba llena, no sólo de representantes de la sociedad civil, sino también empresarios, banqueros y políticos. Es evidente que muchos de ellos estaban allí para escuchar a mis compañeros de panel: Sir Martin Sorrell, Director General de una de las mayores empresas del mundo en comunicaciones, RP y publicidad; Brian Gallagher, Director General de la organización humanitaria estadounidense United Way, y Kevin Kelly, Director General de una empresa líder en la contratación de ejecutivos. La sesión fue moderada por el Profesor Hirotaka Takeuchi, de la Universidad de Hitotsubashi, Japón, que se presentó él mismo como “uno de los pocos católicos japoneses que ustedes podrán conocer”.

La mayor parte del debate se concentró en la ética y la empresa, la responsabilidad social de la empresa, y cómo establecer una cultura guiada por los valores, en el ámbito de una organización. Sin embargo, yo pude aportar una perspectiva confesional al debate, hablando de los valores de Caritas, basados en la Doctrina Social católica, el concepto de liderazgo como servicio; nuestra obligación de emplear nuestros talentos por el bien común; ayudando a los necesitados, sin tener en cuenta su raza, religión, ni política; y nuestra visión de un mundo basado en el amor y la justicia.

Aunque algunas señales en Davos este año indicaban que los líderes del mundo no estaban únicamente preocupados por la crisis financiera mundial, yo llegué a la conclusión de que nuestras organizaciones Caritas desempeñarán un rol esencial el año que viene, en mantener en la agenda mundial asuntos fundamentales como la pobreza y el cambio climático.

Sobre el cambio climático, hemos de seguir ejerciendo presiones ante los gobiernos y los políticos, en los preparativos para la conferencia de Copenhague, con el fin de asegurarnos de que se consiga un tratado exhaustivo y obligatorio, como sucesor del Protocolo de Kyoto. Y en lo que se refiere a la pobreza, hemos de luchar con firmeza para conseguir que las poblaciones más pobres del mundo, que son los sufren más en tiempos de crisis, no sean olvidadas. El presupuesto humanitario del mundo se estima en unos 12 mil millones de USD, que es una gota en el océano, en comparación con los importes que los gobiernos han destinado en sus medidas de rescate, para las finanzas nacionales.

Es necesario animar a los gobiernos para que no consideren esta crisis como una excusa para retrasar sus responsabilidades en estos asuntos, sino como una oportunidad. Las medias para estimular las finanzas pueden y deben tener como objetivo la tecnología verde y proyectos de desarrollo que respeten el medio ambiente, en los países más pobres.

Quizás el rol más destacado que desempeñó la religión en la conferencia de este año fue el Llamamiento a la paz en Medio Oriente, lanzado por la Comunidad de Líderes Religiosos. La declaración conjunta de los líderes cristiano, judío y musulmán, presentes destacaba el rol positivo que puede desempeñar la religión en la búsqueda de la paz en Oriente Medio.

La conferencia se concluyó con una sesión especial de clausura, con el título “Creer en la dignidad de todos”, con un conmovedor discurso del Arzobispo Desmond Tutu, que nos recordaba que habitamos en “una delicada red de interdependencia y complementariedad”.

“Éste es un universo moral. No hay manera de que la injusticia y la opresión, al final, se salgan con las suyas. Por eso, si se lanzan cohetes contra la población civil, habrá que rendir cuentas de eso y, cuando se mata a un niño o civiles inocentes, hay que responder a Dios, que nos dice: ‘yo te he creado para que formes una familia y estéis juntos. Yo os he creado como hermanos y hermanas’. Y el Señor nos preguntará: ¿Dónde está tu hermano?’”, dijo Tutu.

Él concluyó con una nota de esperanza, diciendo que incluso, en medio de terribles sufrimientos, la dignidad humana y la esperanza sobrevivirán. En una visita que él hizo al Darfur, el año pasado, “unos de los lugares más horribles de la Tierra de Dios”, él notó la resistencia de la gente y la dedicación de los cooperantes que allí trabajaban. “Ellos viven el sueño de Dios. Y el sueño de Dios es que sus hijos sepan que pertenecen a una única familia”, concluyó.


PS – DAVOS.

Una última cosa que me llevo de Davos este año es una pequeña caja de bombones. Es mi recompensa por renunciar a desplazarme en los autobuses que utilizaban los participantes en la ciudad, en lugar de caminar por las calles heladas, hasta y desde el Centro de Congresos, todos los días. A cada participante le dieron un podómetro, el primer día del Foro, para que contara los pasos que daba durante toda la semana, con el fin de reducir la congestión del tráfico y el carbono que dejaría la celebración del foro. Les anuncio, con gran satisfacción, que yo registré 32.000 pasos y por eso me premiaron con la caja de bombones y quizás podría haberme clasificado para el premio especial, en largas distancias. Hasta pronto…


Con cordiales saludos,



Lesley-Anne Knight
Secretary General
Caritas Internationalis
Palazzo San Calisto
V-00120 Vatican City
Tel.: +39 06 698 797 02 (direct)
Fax: +39 06 698 873 74
www.caritas.org