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PROGRAMAS - CARITAS EL SALVADOR
RESUMEN EJECUTIVO
 

Hablar de lo acaecido en los últimos 365 días desde Cáritas resulta difícil en cuanto a compendiarlo en unas pocas páginas. Sin embargo el esfuerzo es necesario. Antes de plantear nuestra reseña es imperante aclarar que lo que presentaremos trata de recoger las acciones generadas, con carácter de nacional, en las 8 diócesis donde Cáritas tiene presencia, con los distintos programas o pastorales. Esto significa que existen muchas otras acciones locales que se realizan de manera independiente por cada una de las Cáritas diocesanas y que requeriría de un documento más exhaustivo para poder recogerlas. Hecha esta aclaración, esperamos que lo esbozado en las siguientes páginas, sirva como una muestra del quehacer de la Iglesia a través de Cáritas, en el área de la Pastoral Social.

Nuestro itinerario está trazado, como bien lo señalan las palabras de Jesús, resumidas en aquél famoso texto del capítulo 25 de San Mateo: “…Porque tuve hambre y ustedes me alimentaron; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Estuve sin hogar y ustedes me recibieron en su casa. Estuve falto de ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver”. Este ha sido y sigue siendo nuestro norte. Y este año la inspiración también ha llegado de una manera especial del Magisterio de la Iglesia a través de la voz de los Obispos del continente americano que nos dicen desde Aparecida, en el número 112: “Ante la exclusión, Jesús defiende los derechos de los débiles y la vida digna de todo ser humano. De su Maestro, el discípulo ha aprendido a luchar contra toda forma de desprecio de la vida y de explotación de la persona humana (Cf. Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma 2007).

Sólo el Señor es autor y dueño de la vida. El ser humano, su imagen viviente, es siempre sagrado, desde su concepción hasta su muerte natural; en todas las circunstancias y condiciones de su vida. Ante las estructuras de muerte, Jesús hace presente la vida plena. “Yo he venido para dar vida a los hombres y para que la tengan en plenitud” (Jn 10, 10). Por ello, sana a los enfermos, expulsa los demonios y compromete a los discípulos en la promoción de la dignidad humana y de relaciones sociales fundadas en la justicia.”

La labor de Cáritas ha procurado ser una esperanza para iluminar la realidad, misma que no podemos omitir. Este año no ha sido necesario que “grandes catástrofes” pusieran al desnudo las “grandes necesidades” que pasan las y los salvadoreños. Un fuerte aumento al costo de la vida y la disminución del poder adquisitivo de la gente ha sido uno de los golpes más fuertes recibidos por la población. Aunque a lo mejor resulta simplista, usemos el siguiente punto de comparación, para explicar el por qué de esta afirmación. Al principio del mes de Octubre, la libra de fríjol rojo, de $0.50, pasó a rondar $1.25 en las plazas de San Salvador y $1.30 en San Miguel, alcanzando un precio record, más alto aún que el costo de la libra de carne de pollo, que ronda el precio de $1.00 (a mediados de noviembre la tendencia era al alza. Desde Diciembre 2006, según la Defensoría del Consumidor, los granos básicos han aumentado su precio en un 51%). Sin embargo, hasta este momento el salario mínimo se mantenía en $174.24 para el área de comercio y servicios; $170.28 para la industria y $157.25 al mes para la maquila. El 20 de octubre de 2007 el Presidente Saca anunció que se aprobaba el aumento al salario mínimo, el cual se realizaría en dos etapas, la primera a partir del 15 de noviembre del 2007 y la segunda al finalizar el 2008. El incremento escalonado del 10%, significa en promedio, que los salarios mínimos aumentarán en $7 dólares, este año y $7 el próximo, lo que no constituye un verdadero alivio para los afligidos salvadoreños, que tienen que solventar una canasta básica de unos $500.00 aproximadamente. Sin embargo el desempleo sigue galopante y el aumento del sector informal también. Y aunque el Ministerio de Trabajo informa que la tasa de desempleo en el país es apenas de un 7.2%, la realidad parece discrepar y esto sin mencionar la calidad de las plazas que se ofrecen.

No podemos dejar de tomar en cuenta factores como este para poner en perspectiva las acciones que hemos ejecutado en el presente año. Puesto que nuestro esfuerzo no puede ni debe estar fuera de la realidad que deben afrontar aquéllos que nos dan la razón de ser: los más pobres. Son estos los que también han sido victimas principales de la migración forzada, la cual empuja a unos 700 salvadoreños a salir diariamente de su país. Este elevado índice, permite que poco más del 20% de hogares salvadoreños reciba mes a mes dinero enviado por familiares desde el extranjero, esto según cifras oficiales. Para muchas familias, la remesa es el único ingreso o un ingreso adicional que ayuda a cubrir los gastos básicos del hogar.

A la vista de la Procuraduría Para la Defensa de Los Derechos Humanos, en su informe presentado al inicio de este año, con motivo del 15 aniversario de los acuerdos de paz, el proceso de fortalecimiento democrático del país, después de un momento inicial bonancible y prometedor, se ha venido estancando y, últimamente, deteriorando con rapidez y sin señales de mejoras en cuanto a este desafortunado proceso involutivo. La crisis del sector justicia, la escasa confiabilidad en la investigación del delito, la impunidad y la corrupción, la degeneración del actuar de la PNC, las medidas represivas, exacerbadas en el manejo de las crisis sociales, favorecidas por leyes especiales antidemocráticas, la impotencia manifiesta del Ejecutivo en cuanto al control de la delincuencia y la criminalidad en menoscabo de la seguridad ciudadana, no abonan a vislumbrar situaciones próximas de una auténtica paz social, garantizada democráticamente por el cumplimiento irrestricto del marco constitucional.

A esto se suman los proyectos de explotación minera y construcción de represas que se ciernen como un fantasma pavoroso sobre la población, principalmente de las Diócesis de Chalatenango, San Vicente y Santiago de María, aunque a larga los efectos de estas acciones impactarían en todo el país. Las comunidades en diferentes oportunidades han manifestado su repudio a los mismos, por considerar que el daño sería mayor que el beneficio recibido. La Iglesia ha venido acompañando a los pobladores de los lugares principalmente afectados. Así en cuanto a la concesión de permisos para la explotación minera, los Señores Obispos el 3 de mayo de 2007, dieron a conocer un pronunciamiento en el que dejaron claramente sentada su oposición a permitir la explotación minera metálica en El Salvador. En esa oportunidad los Obispos recomendaron: “al estar en peligro la vida del ser humano, aunque se puedan obtener algunos beneficios económicos, no debe permitirse la explotación minera de metales preciosos en El Salvador. Ninguna ventaja material se puede comparar con el valor de la vida humana” (Pronunciamiento de la Conferencia Episcopal de El Salvador). Cáritas ha desarrollado diversas acciones encaminadas a apoyar esta posición, tanto desde la tribuna de la Iglesia, como en alianza con otras instancias de la sociedad civil, como la Mesa Nacional frente la Minería en El Salvador.

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Esta situación social evidencia la urgente necesidad de poner en práctica valores como la solidaridad, la conciliación y la equidad, ante una sociedad cada vez más polarizada y en permanente campaña electoral. Y aunque estamos concientes de que nuestras acciones no son capaces de revertir esta realidad, seguimos empeñados en construir una sociedad más pacífica, justa y solidaria. Hemos trabajado, no sólo por llevar esperanza a los más necesitados, sino en lograr que nuestras acciones sean más efectivas. Por ello, también se ha participado activamente en la construcción de opinión pública, en espacios de reflexión, en los diferentes medios de comunicación social, sobre temáticas como la problemática del agua, calentamiento global, construcción de represas, explotación minera, salud, la situación de los privados de libertad, etc. De igual manera se ha procurado interesar a la prensa nacional e internacional en difundir experiencias que generan esperanza de construir una mejor sociedad, desde la práctica de los valores del Evangelio en las comunidades atendidas.

La suma de nuestros esfuerzos, nuestro pequeño aporte, para transformar la realidad, se ha llevado a cabo principalmente a través de la Pastoral Penitenciaria, la Pastoral de Movilidad Humana, la Pastoral de la Mujer, la Pastoral de la Salud, el Plan Zonal de Vulnerabilidad Ambiental y el Plan de Reconstrucción para afectados por la tormenta Stan y el Volcán Ilamatepec. A través de ellos hemos podido llevar beneficios a 13 mil 795 familias, equivalente a 68 mil 975 personas, distribuidas en l as 8 diócesis, en 299 comunidades. En 68 de las mismas, varios programas o pastorales intervienen de forma simultánea, por lo que al totalizar las comunidades reportadas desde ellos, la cifra de comunidades asciende a 367. Gracias a Dios hemos estado presentes en 12 departamentos de los 14 del país y del total de 262 municipios, hemos trabajado en 112, lo que significa que tuvimos presencia en el 42.75%.

Respecto a los territorios parroquiales abordados, durante el 2006 coordinamos con 120 parroquias; durante el 2007 lo hicimos con 129, esto representa un 33.5% del universo de 385 parroquias (dato actualizado por Mons. Elías Bolaños), de la Provincia. Las parroquias involucradas se distribuyen según el siguiente cuadro.

 
 
Y aunque las cifras no pueden reflejar con claridad lo abonado a la construcción de una mejor sociedad, muestran parte del “campo sembrado” o al menos preparado para la siembra. Hombres y mujeres que han sido “acompañados” para construir poco a poco una esperanza. Ahora muchas y muchos de ellos “acompañan” a su vez a otras y otros que ponen lo mejor de sí, para salir adelante en medio de un ambiente hostil y la mayoría de las veces deshumanizado y deshumanizante. En cifras podemos ver el trabajo de Cáritas así:
 
 
Este año ha dejado varios cambios significativos en la estructura organizativa de la institución. Mons. Eduardo Antonio Alas dejó su cargo, mismo que a partir de Junio fue ocupado por Mons. Luis Morao. Mons. Pablo Castillo y la Lic. Carmen Galeas, en el mes de Julio, dejaron sus puestos de Director y Subdirectora de Cáritas en la Diócesis de San Miguel, para cederlos, respectivamente, al Pbro. Emilio Rivera y al Ing. Mauricio Navarro. En el mes de Febrero la Directora de Cáritas San Vicente, Ing. Alicia Garay de Zepeda fué sustituida por el Prof. Miguel Barahona.